El paisaje, conservar el paisaje donde se levanta la casa que ha restaurado y heredó de sus abuelos, construida en Goroy (Puerto del Rosario) hace 200 años. Este fue el motor que llevó a Raúl  Morales, a adaptar el tradicional molino de Chicago, habitual en la geografía de Fuerteventura, para que convierta en energía el viento que mueve sus aspas.

Raúl, mecánico de profesión, cuenta en la radio, en La Rosa de Fuerteventura, que restauró la casa de sus abuelos construida hace unos 200 años, donde actualmente vive. «Me encontraba con el problema de que no llegaba el tendido eléctrico, entonces, me tuve que decantar por la instalación de placas fotovoltaicas con baterías. Además, tenía que  acoplar un molino para que por las noches, que no hace sol, conseguir energía». «Me podía haber comprado un aerogenerador convencional, pero por el entorno y la arquitectura de la vivienda, pensé que lo mejor sería un molino de Chicago que es lo que se ve en el paisaje de Fuerteventura».

Y se puso manos a la obra. El molino tiene 4 m de diámetro y un alternador de 3000 W que carga las baterías de la casa. Con respecto al proceso señala que «empecé  hace unos cuantos años. En principio construí un molino más pequeño de 3 m de diámetro, con el que estuve probando y probando y me surgieron una serie de problemas. Lo aparqué durante un tiempo y lo retomé corrigiendo errores. Finalmente pude conseguirlo optimizándolo  bastante».

«Estoy súper contento con el resultado, muy bueno, la verdad», manifiesta Raúl, quien no duda en destacar las ventajas de su invento, «es una mecánica bastante lenta, no es ruidoso como los convencionales, y estéticamente a mí me resulta muchísimo más bonito. Y lo mejor, con una brisa muy suave es capaz de generar energía»

El invitado esta semana en la Rosa de Fuerteventura deja una reflexión entorno a  las energías renovables y es que su opinión «si miramos al mundo que nos rodea, vemos que la energía y el agua son los dos elementos más disputados, y Fuerteventura va a tope de sol y viento», recuerda nuestro invitado. «Sólo necesitamos convertirlo en electricidad. Y de agua estamos rodeados, es salada, pero también existen las herramientas necesarias para separarla», concluye.

Molino de Chicago adoptado por Raúl Morales

Gestos como el de Raúl, donde se mezcla la sensibilidad y la inventiva humana, nos habla de ciudadanos preocupados por no romper con su presencia el frágil paisaje de una Fuerteventura cada vez más herida por la acción del  hombre.

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