El VII Potaje Científico, se presenta con el lema “Anticipación al desabastecimiento”

Del Jable al Malpey
Del Jable al Malpey
El VII Potaje Científico, se presenta con el lema “Anticipación al desabastecimiento”
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Entrevista a Antonio González Carrión, agricultor y carpintero de 95 años, que nos cuenta el día que pasó más sed de su vida. El labrador estará presente en la séptima edición del Potaje Científico, dedicado a la “Anticipación al desabastecimiento”. Seguidamente, conversamos con la profesora de prehistoria de la Universidad de La Laguna, Maricruz Jiménez sobre identidad ante distintas crisis. Citamos también a Raquel Marín,  neurocientífica y catedrática de fisiología de la ULL, que concluirá las charlas del evento que se celebrará en el centro cultural Raíz del Pueblo, en La Oliva, el próximo sábado, 19 de noviembre a las 11:30 h. Raquel Marín nos explica en el programa los alimentos buenos para conciliar el sueño y acabar con el insomnio.

 

Pura Cuenca Roy, corresponsal literaria «Del Jable al Malpey», abre el programa con una poesía de John Berger, novelista, crítico de arte y pintor. Uno de los grandes escritores primeros en criticar la acelerada destrucción del mundo rural, a través de su trilogía: “Puerca tierra”, “Una vez en Europa” y “Lila y Flag”.  También dedicó varios libros a la poesía, en España se han publicado “Páginas de la Herida” y “Poesía, la voz del poeta”, donde se reúnen todos sus versos. Murió en 2017 en París a la edad de 90 años. El poema elegido es “Nacimiento”.

 

Dedicamos el parte del programa Del Jable al Malpey de hoy al «VII Potaje Científico» que se celebrará en Raíz del Pueblo, dentro de las Semanas de la Ciencia y la Innovación de Canarias, el próximo sábado 19 de noviembre a las 11:30 de la mañana, este año dedicado a la “Anticipación antes del desabastecimiento”; organiza la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información del Gobierno de Canarias y la Consejería de Sostenibilidad Medioambiental y Raíz del Pueblo.

Uno de los fijos de este evento, – donde se quiere conservar el pasado para mantener el presente… e imaginar el futuro -, es Antonio González Carrión, agricultor y carpintero de 95 años. 

-¿Cual es el día que pasó más sed de su vida? : 

“Lo recuerdo perfectamente –dice- que no lo olvida, tenía 16 años, fui a El Cotillo desde Villaverde, por la mañana a recoger un saco de harina. Era por la tarde ya y lo único que tenía para comer en la mochila era bizcocho (pan seco horneado) y como tira por agua y no tenía, me dio una sed inmensa, cuando volvía por el barranco del Jable, ¡un calor!, la arena caliente y caminando, porque a la burra no podía decirle ¡arre!, tenía la nariz que parecían dos culos de botella, asfixiada tirando por aire. Cuando estaba a la altura de Lajares, mirando para Villaverde, pensé un kilómetro más y llego a casa, vamos para ya; todavía faltaba para arribar a Villaverde y la burra se cayó, no podía más, así que yo corrí a un aljibe cercano, pero no encontré con que beber agua y fui a la casa más cercana de una tía mía y entre sin llamar derecho a la destiladera, cogí el jarro, y una de las tres mujeres que estaban en la casa al verme así, me paró en seco para que no bebiera rápido, sino un trago y luego otro, poquito a poquito. Las lágrimas me caían directas al jarro. Después, dos hombres que estaban allí fueron a buscar la burra, con un cubo de agua, le quitaron la carga, la levantaron y le dieron de beber”.

Antonio nos habla del porrón, -el botijo-, que utilizaban para llevar al campo para beber agua fresquita; discutimos sobre el nombre botijo o porrón y nos canta “el vino que tiene Asunción, no es blanco ni es tinto ni tiene color, echa vino al porrón”.

También nos explica que a lo largo de su vida de carpintero ha hecho al menos diez armapilas, el armazón de madera de tea, donde va la pila de piedra que filtra el líquido, y a la que en el barro, musgo, le plantan el culantrillo, para que el agua sepa mejor y esté más fresca. También nos habla del bernegal, la tinaja que recoge -gota a gota- este fluido esencial para la vida. La estructura y todos sus elementos es lo que conocemos por destiladera canaria, afirma.

Las pilas las hacía un señor de Lajares al que   llamaban Antonio Chocho, “que ya se fue para allá y el hijo también”, añade. Luego había otro artesano en Puerto de Rosario, llamado Antonio Hernández, que también se conocía por Acosta.

El agua de la destiladera era mejor que la de hoy de la nevera, muy  fresquita y rica, dice este hombre nacido en diciembre de 1927.

Antonio recuerda que su padre hizo una promesa a San Marcial de Lanzarote: sí llovía, – y ese año llovió-, así que tuvo que cruzar la Bocaina, -el estrecho entre Fuerteventura y Lanzarote-, en barquilla para cumplir con el santo. Otro truco que hacían las mujeres para saber si ese año llovía, –explica el agricultor -, era poner un cuenco con sal debajo de la cama o en el patio, el día de San Juan, y si la sal se derretía venía agua en invierno; si quedaba intacta no iba a llover, así que, -sonríe-, la utilizaban para hacer de comer. “Pero yo no creo en esas supersticiones, yo soy más de San Pedro, aunque dicen que Dios preguntó a Pedro, tú has regado los campos, y le contestó –sí, sí- y Fuerteventura, ¡Ay! no me acorde. ¿Te queda agua?, una poca, contestó;  pues ve, que ellos con poca se conforman”.

La escasez de agua, -recuerda Antonio González-, llevaba a la familia con tres o cuatro niños, a lavarse que no bañarse, solo los días de fiesta. “El primero en asearse era el caballero, luego los chiquillos, y por último la madre, cuando esa agua ya era casi marrón”, añade. “La mujer era la esclava de la casa”, afirma.

Antonio González comenta que la atmósfera está sucia y “esto del cambio climático es un desastre; no tenemos invierno, seguimos con el verano. Desde hace unos años por la noche ya no hace falta manta estoy desabrigado”.

 

Entrevista a Maricruz Jiménez, arqueóloga y profesora jubilada de prehistoria de la Universidad de La Laguna, ULL, que participará también en el Potaje Científico, con su conferencia “Identidad, ante las distintas crisis”. 

La identidad es básica, es necesario el sentimiento de cada pueblo de sentirse como grupo unidos en una misma trayectoria histórica a través de unos mismos vínculos biológicos, costumbres y claves territoriales.

La naturaleza y el medio ambiente son fundamentales para la identidad. Es el espejo del alma, la forma de ver la vida y la forma de pensar. Hay que sentirse integrado en el paisaje y mantener tu identidad clave para saber quien somos, afirma la profesora. 

 

Entrevista a Raquel Marín,  neurocientífica y catedrática de fisiología de la Universidad de La Laguna, que será la última charla científica del Potaje Científico, antes de dar paso a la eco-danza de la Hubara que interpretará Anna Villacampa.

Marín nos habla en el programa de hoy de su nuevo libro “Alimenta el sueño para un cerebro sano”. Nos explica que el libro se gestó en la pandemia que justo causó muchos problemas de sueño a mucha gente lo que han dado en llamar “corona-insomnio”.

La catedrática habla de la crononutrición y analiza en el programa de hoy los alimentos locales buenos para producir la hormona del sueño, la melatonina, y subraya que los lácteos de leche de cabra, y más si la ordeñas de noche, son un  auténtico lujo. Las setas, el plátano y los kiwis, entre otras frutas, son buenas para combatir el insomnio. Raquel Marín estará al final del Potaje Científico firmando su libro, de Roca editorial.

 

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