El 33º Festival de Música presenta en Fuerteventura el gran concierto de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria

Imagen de archivo

La Orquesta Filarmónica de Gran Canaria se desplazará esta semana a Fuerteventura para ofrecer uno de los conciertos más esperados del 33 Festival de Música de Canarias. Bajo la dirección del maestro suizo Michel Tabachnik la formación grancanaria interpretará ‘Preludio de la siesta de un fauno’, una de las piezas orquestales más emblemáticas de Debussy y la Sinfónía Nº 6 ‘Patética’, de Tchaikowsky. El repertorio se completa con el ‘Concierto para violonchelo en mi menor’, de Elgar, que contará con la participación del chelista Pablo Ferrández, destacado por la crítica internacional por su “técnica, musicalidad y carisma arrollador”.

El concierto tendrá lugar el próximo viernes, 20 de enero, en el Palacio de Formación y Congresos de Puerto del Rosario (Fuerteventura). Las entradas están disponibles en www.entrees.es, al precio único de 20 euros. Dos días después, el domingo 22, la Filarmónica de Gran Canaria concluirá su participación en el 33 Festival con un concierto en Tenerife.

El repertorio transita entre lo impresionista y lo romántico. Abrirán con ‘Preludio de la siesta de un fauno’, poema sinfónico compuesto por Debussy, estrenado en 1894, una de las piezas orquestales más representativas en la obra del músico francés y del impresionismo, y una de las fundamentales en el tránsito del siglo XIX al XX.  La musicóloga Marina Hervás explica que la obra habla del mundo entre el sueño y la vigilia, del mundo erótico entre las ninfas y el fauno’, y añade que la obra ‘se abre con un solo de flauta fundamental para la historia de la música’.

Seguidamente subirá al escenario el joven chelista Pablo Ferrández, que a sus 25 años ha sido destacado por la crítica como ‘uno de los mejores violonchelistas’. Lo hará en calidad de solista en ‘Concierto para violonchelo en mi menor’, la obra cumbre de Elgar, compuesta por el músico inglés en 1919, y referente mundial del repertorio para chelo y orquesta.  En este caso, Hervás indica que “el chelo adquiere aquí un doble rol: al mismo tiempo narrador y protagonista. No se enfrenta a la orquesta, sino que hay un diálogo que se va complejizando paulatinamente, tras la rotunda entrada inicial del solista. De este modo, va interrumpiendo, enlazando y, al mismo tiempo, introduciendo el discurrir melódico”.

El concierto cerrará con la Sinfonía Nº6 ‘Patética’, de Tchaikovsky, la última que compuso el genio ruso -fue estrenada pocos días antes de su muerte, en 1893-. Para Hervás, esta obra, junto a las de Sibelius, Bruckner y Mahler, “modificó para siempre el concepto de sinfonía: se hizo más grande y se estiró su forma hasta el extremo, hasta casi hacerla estallar. El primer movimiento es de gran solemnidad. Pese a la gran orquesta que requiere esta sinfonía, el sonido va emergiendo poco a poco, como de la nada”.

“En su material temático -añade- se cuela el réquiem de la liturgia ortodoxa. El segundo movimiento suena a vals, aunque algo cojo: es decir, un vals no pensado para ser bailado. Esto es característico de Tchaikovsky y tremendamente significativo El tercer movimiento es un falso final. Se trata de un trepidante diálogo entre la cuerda y el viento glosado por algunos solos. El cuarto, por último, es un gran adagio, un gran lamento”.

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