Un estudio arqueológico propone soluciones a la afección del Yacimiento de Tejate

“Prospección arqueológica con sondeo en el entorno del yacimiento arqueológico de Tejate“

Un estudio arqueológico encargado desde el Gobierno de Canarias sobre el yacimiento de Tejate, en Lajares (La Oliva), ha concluido aportando sugerencias encaminadas a compatibilizar la actividad ganadera con los valores de interés patrimonial presentes en la zona, delimitando el área a proteger.

Este estudio, denominado ‘Prospección arqueológica con sondeo en el entorno del yacimiento arqueológico de Tejate’, realizado por encargo de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias en julio de 2018 a la empresa especializada Tibicena Arqueología, propone ampliar las medidas de protección del yacimiento, y al mismo tiempo permitir la actividad de la quesería que regenta el propietario de la finca.

También relativiza sobre la relevancia del conocido como Sol de Tejate. La estructura más conocida del yacimiento se encuentra alejada de la zona afectada por la quesería, y no se ha visto dañada por las obras que dieron lugar a la causa abierta por la Fiscalía , y que  ha sido archivada por el Juzgado en dos ocasiones.

En este sentido, el estudio valora la importancia del yacimiento de Tejate como un amplio conjunto. Si este llamado Sol de Tejate tiene un diámetro de 38 metros, el yacimiento abarca una superficie de cientos de miles de metros cuadrados, acogiendo en su interior «abundantes evidencias arqueológicas de época maja», como un poblado troglodita, podomorfos, estancias ganaderas y habitacionales, numerosas cavidades naturales y cuevas que albergan registro arqueológico, o estructuras de piedra que podrían ser muy antiguas.

La investigación plasmada en un documento de 214 páginas ha realizado un inventario exhaustivo de las estructuras arqueológicas que componen este yacimiento, detallar su extensión, y hacer una valoración de las afecciones ocasionados por la actividad ganadera en la zona, con especial atención a las obras realizadas en la quesería que regenta el propietario de la finca de su propiedad, conocida como Coto de los Coroneles. Esta finca tiene una extensión de 169.720 metros cuadrados, de los que 205 están construidos, es decir, un 0,1%, aunque la actividad ganadera ha afectado a una superficie más amplia.

Del estudio arqueológico y de las estructuras del yacimiento de Tejate se desprende que el área dañada en la actualidad no supera el 4% de la superficie total recogida en la Carta Arqueológica de 2007.

Importancia del Yacimiento y los Soles de Tejate

La estructura más conocida del yacimiento es el llamado Sol de Tejate, citada en la Carta Arqueológica de 2007 como «una construcción circular de unos 38 metros de diámetro, de la que parten una serie de muros radiales que la hacen asemejar a la típica imagen de este astro». La Carta dice de esta estructura que su «funcionalidad es desconocida», y en la actualidad se encuentra intacta.

La relevancia de los Soles de Tejate se analiza en la investigación, recogiendo que «el sitio ha llamado la atención” al tratarse de “estructuras de carácter excepcional”. «El público general y asociaciones arqueoastrónomicas –continúa-, se han hecho eco de estos vestigios, generando una visión desdibujada de lo que comportan estas estructuras», y añade que «en los últimos años se han hecho estudios e investigaciones sin el permiso previo del dueño de la finca, ni de la administración».

Dice el documento que «desde el punto de vista patrimonial, son escasos los trabajos que existen. Principalmente hay que referirse a las Cartas Arqueológicas de 1987», que catalogó únicamente las cavidades de la zona, y Carta Arqueológica de 2007, «que amplía el área del yacimiento a todo el entorno de Tejate».

Por otro lado, el yacimiento en su conjunto acoge en su interior «abundantes evidencias arqueológicas de época maja» como el poblado troglodita de Tisajoyre en el que se han hallado grabados podomorfos, o las Laderas de Tejate, que comprende tanto estancias ganaderas como habitacionales.

Igualmente, «existen numerosas cavidades naturales salpicadas por el malpaís que albergan registro arqueológico», destacando la «Cueva de los Ídolos, en la que se halló una ingente cantidad de material comprendido por varias figurillas antropomorfas, molinos en miniatura, placas pulimentadas de material», además de una decena de cuevas «que presentan registro arqueológico, en mayor o menor medida».

Conclusiones

Tras finalizar las labores de prospección superficial de las estructuras insertas en la finca denominada Coto de los Coroneles, ubicada dentro de la zona arqueológica de Tejate, en las conclusiones del estudio se establecen propuestas de conservación, como «permitir el uso de las actividades ganaderas en las zonas ya afectadas de la finca», dado que los alrededores de la quesería, el área «que mayores alteraciones ha sufrido», son una «una parte irrecuperable desde el punto de vista arqueológico, por lo que se podría limitar la actividad económica actual del coto a este espacio».

También se propone «delimitar la zona protegida dentro de la finca y restringir el acceso de la cabaña ganadera al espacio protegido. De esta forma evitamos el aumento del deterioro de las construcciones arqueológicas que allí están presentes», así como extender la protección «a todo el conjunto arqueológico, y no limitarlo a las estructuras de mayor excepcionalidad», como es el caso del Sol de Tejate.

El valor de conjunto del espacio estaría demostrado «por la excepcionalidad de sus complejos estructurales, la representatividad de sus cuevas y estructuras circulares que recuerdan a corrales ganaderos, así como «su singularidad, pues parece haber una ordenación del espacio adaptada a la orografía del terreno y el mejor aprovechamiento de éste. Lo que «nos hace proponer que la opción más recomendable sería proteger todo el conjunto arqueológico (no sólo esta propiedad) tal y como se sugirió en la Carta Arqueológica de 2007 encargada por el Cabildo de Fuerteventura».

Por último, «creemos necesario la continuación de los trabajos arqueológicos en este espacio, dada su singularidad y relevancia (una gran extensión de terreno y un indefinido número de estructuras arqueológicas), lo que permitiría obtener datos más concretos sobre el propio yacimiento, ponderando su estado de conservación de conjunto y fragilidad; así como tener más información sobre la historia de la isla, tanto del periodo preeuropeo como de la etapa histórica.

Denuncias archivadas

Una parte de las estructuras del yacimiento de Tejate resultó dañada tras recibir licencia municipal el propietario de la finca para hacer unas obras en 2011. Técnicos del Ayuntamiento de La Oliva fueron señalados por la Fiscalía a tenor de esta autorización, y posteriormente la causa fue archivada por el Juzgado en dos ocasiones, la última el pasado mes de febrero, al considerar el Juzgado que «no se desprende la existencia de un ámbito específico de protección debido a la falta de normativa publicada, siendo las actividades ganaderas desarrolladas en el mismo, desde hace más de veinte años, compatibles con el planeamiento». De la sentencia se entiende que, aunque la carta arqueológica es anterior a la licencia, no pudo ser de aplicación al no encontrarse publicada.

Valoraciones

Una vez que la justicia ha archivado en dos ocasiones esta causa, y examinados los resultados del estudio, el alcalde de la corporación, Isaí Blanco, trasladó que «hemos considerado conveniente hacer pública una valoración, ante el trato injusto que ha recibido esta institución y sus técnicos».

El edil trasladó que «los responsables públicos tenemos el deber de proteger el patrimonio», y «personalmente me apena que se haya dañado un yacimiento arqueológico, aunque sea una pequeña parte. Pero eso no significa que haya habido voluntad de hacerlo. La administración a veces comete errores, y aunque este pudiera ser el caso, no podemos permitir que se hable de corrupción ni que se manche de esta manera el nombre esta institución y de su personal».

«La voluntad del ayuntamiento es aportar soluciones», añadió, y prueba de ello es este estudio, o la decisión que adoptó el pleno solicitando que se catalogue este espacio como Bien de Interés Cultural», declaró Blanco.

Además, «la actividad ganadera es tan antigua como la propia cultura aborigen, y las administraciones debemos trabajar para conservar esta tradición y encontrar fórmulas que hagan compatible la ganadería con la protección del territorio».

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