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Las autoridades judiciales de Las Palmas han abierto un proceso penal formal contra un  centro de rehabilitación ubicado en la localidad grancanaria de Firgas que imputa la presunta comisión de delitos de estafa e intrusismo.

Las diligencias comenzaron en 2011 cuando las autoridades comenzaron a recibir denuncias de los propios pacientes del centro de rehabilitación. «Los propietarios idearon y ejecutaron un plan con el que lucrarse de manera ilícita mediante la captación de personas con patologías neurodegenerativas para, aprovechándose de su desesperación,ofrecerles un tratamiento terapéutico con células madre para volver a caminar”, explicó el juez instructor del caso.

Cuando empezaba el citado tratamiento, detalla la autoridad judicial en el auto, «el
mismo consistía únicamente en masajes y técnicas de rehabilitación» dispensadas por el
propio gerente del centro o por sus empleados (una monitora de actividades acuáticas, una
fisioterapeuta, una auxiliar de enfermería o una médico rehabilitadora). El juez contabiliza a un total de 37 presuntos perjudicados por las actividades fraudulentas en el centro de rehabilitación, en su mayoría «menores en silla de ruedas o con andador».

Volver a andar

En sus orígenes el lugar estaba concertado con el Servicio Canario de Salud pero en 2008 el Gobierno canario acordó retirarle las subvenciones al centro. Fue entonces cuando los investigados se atribuyeron la representación en España de Bioscitex Incorportated, «una prestigiosa empresa estadounidense que tiene como objeto la utilización de técnicas punteras y vanguardistas de rehabilitación en lo que al tratamiento de lesiones neuronales se refiere, y concretamente mediante la utilización de células madre en seres humanos para la recuperación de la movilidad en las extremidades inferiores”, explica el auto.

Presuntamente, los ahora investigados se valieron de la prensa, foros, página web y de los
propios pacientes del centro «para difundir que eran capaces, mediante un tratamiento con
células madre y supervisado en todo momento por Bioscitex, de hacer que las personas con lesiones neuronales severas volvieran a andar gracias a las técnicas y máquinas
sofisticadas con las que contaba en el centro de Firgas».

«Lejos de dispensarse el tratamiento vanguardista y puntero prometido por el investigado»
expone el auto, los usuarios «realizaban actividades de gimnasia, masajes, acuagym y
otros similares, en muchos casos con la intervención de los propios padres de los pacientes
debido a la escasez de personal especializado».

La autoridad judicial afirma que la investigación permite concluir que el gerente del centro,
sin tener la correspondiente habilitación, autorización ni prescripción facultativa, procedía a
inyectar a los pacientes la denominada hormona del crecimiento, que portaba dentro de
una jeringuilla que llevaba «en el bolsillo del pantalón de su chándal».

«No obstante lo cual, y pese al conocimiento de la suspensión», afirma el juez, «el
investigado continuó con la actividad hasta el 13 de septiembre de 2011, fecha en se
practicó la entrada y registro ordenada por este Juzgado procediéndose a la clausura
definitiva del centro».

 

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