Los Tesoros de Fuerteventura: El Fray Andresito de La Ampuyenta

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Imagen de la casa de Fray Andresito. Fuente: Radio Sintonía

Suave, el viento atraviesa La Ampuyenta sin interrumpir su sueño infinito, conociendo los secretos que guarda cada rincón de este lugar, cuyos cimientos lucen como vestigios de un pasado que pocos saben que miraba al futuro. Hoy, en ‘Los Tesoros de Fuerteventura’ hemos abierto el enigma de una de las casas de este pueblo: la del Fray Andresito.

El 10 de noviembre de 1800 nació en La Ampuyenta Andrés Antonio María de los Dolores García Acosta, apodado Fray Andresito en Chile, como es más conocido. Los estudios reflejados en Fray Andresito: un santo sin altar, de Patricia Sacoto Aizaga, describen a esta figura de la historia majorera como una persona ejemplar y humilde que desde niño ya mostraba gran apego a la oración, un hábito que inculcaba a todos los jóvenes de su localidad. Incluso, este santo cuenta que una vez sintió cómo la mano de dios le ayudaba cuando estaba a punto de desfallecer salvando a una cabra que se había despeñado. En 1833, dado la pobreza de la tierra seca de Fuerteventura, Fray Andresito se embarca hacia Uruguay y después a Chile, “país donde dejó una huella de santidad” (Sacoto). Finalmente, muere el 4 de enero de 1853 a causa de una pulmonía.

La casa en la que creció Fray Andresito en La Ampuyenta presenta las características tradicionales de la arquitectura majorera, dado que no tiene ventanas, cuenta con una puerta y el material fundamental con el que se elaboró la vivienda es de piedra seca. Además, el techo está levantado a base de una mezcla de tierra y sobrantes de lo que quedaba del trillado de cebada y trigo, de acuerdo con Sacoto.

En la actualidad, la casita donde se crió Fray Andresito es un oratorio en honor a su persona y muestra en sus paredes fragmentos de su biografía que el público general puede leer cuando lo visite. Además, cada 14 de enero, escribe Sacoto que “los fieles majoreros honran su memoria en la Eucaristía y la procesión para impetrar por la pronta beatificación de Frailito Andrés, ese pastorcillo de las montañas”.

Fuente: SACOTO AIZAGA, P. (2000) Fray Andresito: un santo sin altar. Ayuntamiento de Puerto del Rosario

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