Lo que esconden las fiestas de San Miguel

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El sol asoma entre las nubes, los gatos duermen plácidos entre los arbustos y en la plaza la gente está tomando el fresco.

De repente, el estruendo que forma la campana de la Iglesia de San Miguel despierta de su letargo a todo a su alrededor. Los más jóvenes miran extrañados sin comprender por qué suenan las campanadas y por qué no termina su melodía, pero los veteranos acuden a su llamada con el alivio de saber que las cosas van en orden. Delante de la Iglesia de San Miguel, los micrófonos de Radio Sintonía están dispuestos para recibir a un programa especial sobre las festividades de San Miguel. Los consejales Rita Díaz Hernández, Christian Cabrera Carmona y María Dolores Negrín acuden junto a la vecina colaboradora de las festividades Paca Betancor y el presidente de la Banda de San Miguel, Javier Peña, a una cita en la que Santiago Travieso es el anfitrión.

Salen muchos temas a la luz, entre ellos, cómo atraer a las nuevas generaciones a unas festividades que conmemoran el 278 aniversario de las Batallas del Cuchillete y Tamasite frente a los smartphones e Instagram. Parece que las campanadas son una genuina manera de despertar la curiosidad de estos jóvenes.

El programa sigue su curso, con tintes humorísticos que lo hacen muy ameno para quien lo oye. Se unen ahora a la mesa Sergio Lloret, alcalde de Tuineje, y Inma Marrero, representante de Más Ruines que Caín, que traen más datos sobre esta festividad.

 

El lugar de la tradición dentro de nuestra modernidad es el gran debate de la mesa. La fiesta de San Miguel es una celebración en la que todo el mundo ha puesto de su parte para asegurar su continuidad. Desde el artesano que trabaja incansable en las obras, pasando por la banda de música que forma a los nuevos miembros que año tras año se suman, y por las administraciones públicas que aportan fondos, llegando a las personas que llenan las barrigas de todos con sus pucheros.

 

Esta es una fiesta a la historia de la isla, ahora más necesaria que nunca con la llegada de una globalización que amenaza con imponer la cultura occidental sobre las demás a través de las pantallas. De ahí que a esta festividad la hayan declarado fiesta de interés regional, porque Fuerteventura no es solo el sol y la playa que venden en las agencias de viajes, sino también la historia de todos aquellos que lucharon por las personas de la isla.

Llega el momento de la despedida del programa, los invitados se levantan y se despiden con una sonrisa. El equipo de sonido se recoge y ya sólo queda en la plaza los chiringuitos que están preparados para acoger la última semana de las fiestas de San Miguel.

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