La Lucha, una historia de sensibilidad, rito e identidad

DEL JABLE AL MALPEY
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La Lucha, una historia de sensibilidad, rito e identidad
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La primera película dedicada a la lucha canaria genera en el público una reflexión sobre la identidad enraizada con el paisaje y los corazones heridos de un padre y una hija, en duelo por la pérdida de la madre. Familias ligadas a una forma de lucha antigua y ritual de tiempos aborígenes que se enfrentan al futuro. Charlamos con su director Jose Alayón

Presentación. Sofía Menéndez. Sonido: Ricardo Araujo.

Abrimos el programa escuchando El baile del vivo de Valentina la de Sabinosa de El Hierro. Hipnotizados con su voz y el ritmo del tambor y atrapados por la película La Lucha que se presentó el pasado fin de semana en distintos cines de España. El viernes, en la sala de proyecciones de Embajadores, de Madrid, hubo lleno total, y al final de la película tuvimos la suerte de poder charlar con su director Jose Alayón.

La película entusiasmó a la gente, aunque no fueran aficionados a la lucha canaria. Creó una auténtica magia, envolvió a los espectadores, tanto que nadie se quería irse. A pesar de que ya era la hora de una nueva sesión, la gente seguía preguntando cosas al director. 

-En nuestro caso, preguntamos por qué eligió a Valentina la de Sabinosa, una de las voces míticas de Canarias, una especie de Camarón pero para las islas.

 -La película la he construido a partir de muchos elementos llenos de misterio que te dejan fascinado. Factores con los que trabajo en el filme: Fuerteventura para mí es una isla que tiene mucho misterio; la lucha canaria en sí misma, y todo el rito que conlleva, también. Y la música de Valentina la de Sabinosa es de las composiciones que más misterio tiene para las islas; hay una forma de ritmo precario y antiguo, su modo de tocar y de interpretar -me parecía bellísima y no llego a entender por qué es tan hipnótico-, pero lo es y por eso la decisión de usarlo; además, ese tambor es un elemento narrativo que está todo el rato sonando y en pulsión, llevando el ritmo de la película.

– ¿Otra particularidad que resaltas en la película es el sonido del viento característico de la isla? 

-Pues sí, es uno de los elementos claves en la narración y en la elección de grabar en Fuerteventura. El viento como agente que transporta un poco los sentimientos de los personajes. Durante el rodaje y durante la construcción de la mezcla de sonido intentamos que el viento se articule de una forma narrativa, acorde con los sentimientos del momento de los personajes. Al final en Fuerteventura el viento es un elemento muy importante que de alguna manera esculpe a las personas que viven allí y creía que iba a ser muy potente poder utilizarlo como elemento narrativo.

-Hablas de la imagen de la espalda del luchador y resaltas también esas montañas secas y agrietadas de Fuerteventura que aparecen en varias ocasiones en la película. ¿Podrías comentar esta elección?

-Elegí filmar en Fuerteventura por muchas causas: una de ellas es porque la lucha canaria se vivía con mucha intensidad; la segunda y una de las importantes fue que muchos de las personas que encontramos en el casting vivían ahí; pero después había algo super potente en ese paisaje que recorrí durante mucho tiempo mientras trabajaba allí y que tenía que ver con ese vacío que tiene el paisaje, muy árido, muy duro y bello, en la entidad de esas montañas.  Hay que tener en cuenta que Fuerteventura es la isla más antigua del archipiélago y tiene unas montañas muy grandes que me parecían bonitas ponerlas como paralelismo con los cuerpos del protagonista y de los luchadores que salen en la película que son también muy grandes. Hay algo silencioso en los cuerpos de luchadores y en las montañas que me parecía bonito ponerlo como paralelismo.

– La identidad y el paisaje de Fuerteventura van unidos en tu película.  Tú eres del sur de Tenerife, ¿ante el panorama de destrucción en ambos lugares, ¿cuál es tu opinión?

-Hay una situación muy triste y lo sentimos así muchas de las personas que somos de aquí. Vemos cómo el paisaje poco a poco va transformándose y construyéndose para mal. Todo lo que está ocurriendo ahora con la vivienda en Canarias, todo lo que está ocurriendo con la destrucción del paisaje es quizás uno de los grandes dramas.  Canarias ha sido siempre una de las regiones castigadas por la pobreza, las hambrunas, durante toda su historia de colonización. Ahora estamos en otro conflicto muy bestia sobre el territorio, una presión insoportable que está haciendo muy complicado sobrevivir en las islas. Por eso me interesa mucho a la hora de construir los relatos, la idea de contraponer paisajes con primeros planos de los individuos; ver el paisaje del rostro y el paisaje del espacio.

-En el estreno de la sala de cine de Embajadores, fueron muchas las personas que señalaron a esta película como un nuevo género, como otros filmes del oeste, o el boxeo, o la propia lucha japonesa del Sumo. ¿Crees que La Lucha supone ese inicio?

Más que la creación de un nuevo género de lucha canaria, creo que es una nueva forma de mirarnos, me refiero a los canarios. Es construir identidad a partir de la ficción, por eso hablábamos de construir un género como el de la lucha, porque es un gesto potente, con tanto misterio, con tanta identidad, que seguramente en otros lugares, en otras regiones si hubiera existido algo igual, ya se hubiera hecho. Por eso creo que ahora hay que hacer muchas películas que tengan de fondo a la lucha canaria.

. – Hay que resaltar la sorpresa al ver que una de las personas que han participado en el elenco artístico- es la compañera de Radio Sintonía Yaiza Travieso. Como actriz secundaria hace de alcaldesa e inaugura el busto de la luchadora -mujer y madre de los protagonistas- que acaba de fallecer. En general, el público sale impresionado por la gran actuación de Tomasín Padrón (Miguel, al que la prensa ha denominado el coloso de La Lucha) y Yazmina Estupiñán, también luchadora, que borda el papel de Mariana, hija adolescente huérfana de madre. Un gran mérito por parte de ambos.

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