Marcharse no es una decisión fácil. Implica dejar a tu familia y seres queridos, abandonar el mundo que nos es conocido para aventurarnos a lo desconocido. Como una apuesta a la que juega cada persona en esta situación, porque cuando el futuro y las espectativas se tornan en nada, el riesgo por conseguir una posibilidad se vuelve algo obligado aunque pueda que finalmente no haya nada.

Pepe Naranjo, periodista especialista en inmigración que reside en Senegal, ha reconocido que después de 20 años informando sobre el tema en periódicos de prestigio nacional como El País, ya no está tan seguro de que esté realizando un trabajo correcto, dada la sensación de racismo y xenofobia que se cierne sobre las personas cada vez que aumenta el  flujo migratoria a Canarias.

Tal vez la forma en que se cuenta la noticia, la falta de contexto o una educación basada en la empatía y la solidaridad con los demás pueden ser las claves para poder entender los estragos que pasa una persona antes de llegar a las costas canarias. Sin embargo, Naranjo mantiene que la mala gestión por parte de las instituciones públicas en temas de migración se provocan gran parte de las corrientes de odio.

El periodista ha defendido en Radio Sintonía que quien sale de su lugar lo hace porque busca espectativas a su futuro. Las personas se embarcan en una patera también quieren tener acceso a la Sanidad, Educación o buscan su derecho a la vida, ya que sus países de origen tienen profundos problemas de gobernanza que tardarán años en resolverse. Pepe Naranjo zanja que la migración es un fenómeno natural y que «la gente se va a donde cree que puede vivir en paz».

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