La rosa de Fuerteventura recuerda una iniciativa impulsada por la Asociación Cultural Raíz del Pueblo de La Oliva en 2017 con motivo del 50 aniversario del colectivo. Con la participación de los vecinos, se plantaron 50 olivos en el camino que conduce hasta la Ermita de Puerto Escondido, declarada Bien de Interés Cultural. Cada árbol simboliza a uno de los colectivos que han desarrollado su actividad en la localidad, creando un vínculo entre tradición, patrimonio y paisaje.
Hoy, esos olivos producen hasta 200 kilos de aceitunas que, a finales de agosto o principios de septiembre, los vecinos recolectan y trasladan a la almazara de Pozo Negro. El aceite que se obtiene posteriormente se reparte entre los habitantes del pueblo, manteniendo viva una iniciativa que refuerza el sentido de comunidad.

Desde Raíz del Pueblo se plateó en 2017 que «estos árboles representan la vida. 50 árboles que crecerán junto al edificio más antiguo de los que se conservan en La Oliva, y raíces que se nutren del pasado para construir el futuro».En este sentido, Concha, recordaba que se eligió este lugar que lleva hacia la Ermita de Puerto Escondido, debido a que un manuscrito anónimo del siglo XIX relata que el pueblo de La Oliva fue fundado sobre el año 1500 por los hermanos Hernández, residentes en Betancuria, quienes construyeron dos casas con el objeto de mudarse a esta parte de la isla en tiempo de sementeras.
Sobre esta experiencia hablan en la radio Concha Fleitas, Raquel Ramírez y Jorge Fleitas.













