50 años del cierre de la Universidad de Valladolid y la revolución de los estudiantes

50 años del cierre de la Universidad de Valladolid, revueltas estudiantiles históricas para conseguir la democracia
50 años del cierre de la Universidad de Valladolid, revueltas estudiantiles históricas para conseguir la democracia
DEL JABLE AL MALPEY
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50 años del cierre de la Universidad de Valladolid y la revolución de los estudiantes
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El cierre de la Universidad de Valladolid generó la revolución de los estudiantes que crearon una Universidad Alternativa. El psiquiatra y profesor Mariano Hernández Monsalve, testigo de estos acontecimientos nos los cuenta, junto con la importancia de mantener viva la Memoria Histórica para no repetir el pasado. También da unas pinceladas sobre un diagnóstico psiquiátrico de personajes de extrema derecha de la escena internacional, habla de “tiranía y de narcisismo, engolados e hipertrofiadas en su poder, cuando alguien tiene tanto poder como están aunando -político y financiero-, y lo ponen claramente al servicio del crecimiento de sus propios negocios…”

Podcast Del Jable al Malpey / 2025.02.18. I Parte.

Iniciamos el programa con la canción Al vent, de Raimon, cantautor valenciano que realizó varios conciertos protestas, el primero en la universidad complutense en Madrid, el 18 de mayo de 1968. Arropado por miles de estudiantes que gritaba: Madrid con París. Todos juntos salieron hacia Moncloa en manifestación coreando consignas contra la dictadura. Por supuesto el régimen franquista mando que se disolvieran con una carga policial.

Con esta canción queremos dar entrada a una entrevista para celebrar y visibilizar los 50 años del cierre de la Universidad de Valladolid y escuchar el testimonio del psiquiatra Mariano Hernández Monsalve, en esas fechas estudiante de 5º curso de medicina, que nos explica su vivencia y como montaron una Universidad Paralela los alumnos acompañados por algunos de los profesores que apoyaban la llegada de la democracia.

“El 8 de febrero 1975 se cerró todo el curso, incluyendo las pruebas de junio, toda la universidad fue a los exámenes de septiembre. Así que se organizó lo que se llamó la universidad paralela. También se cerraba el viejo hospital psiquiátrico de principios del siglo XX y tenía lugar la apertura de uno nuevo el José María Villacián. Un edificio más moderno con ventanales, piscina y jardín, estancias abiertas, pero todavía organizado a la antigua usanza, no se habían dado los pasos para que fuera una estructura ágil, abierta y humanizada. Valladolid era tradicionalmente una ciudad muy conservadora, pero las protestas estudiantiles trajeron mucha ebullición, como pasaba en toda España. Además, el desarrollo industrial de los años 60, de la apertura de algunas fábricas como Renault y otras empresas, trajeron un movimiento obrero también importante.

La Universidad de Valladolid incluía el distrito de la zona norte, Asturias, Cantabria y País Vasco, así que el ambiente era mucho más diverso, lo que ampliaba con mucho la mentalidad de los que éramos locales. Así que eran frecuentes las algaradas, las concentraciones en la calle, manifestaciones y asambleas en las distintas facultades; en fin, reuniones reivindicativas de democracia, amnistía y libertad”, subraya.

Mariano Hernández Monsalve tenía 21 años a lo largo del curso, estudiaba 5º de medicina y estaba ligado al activismo estudiantil y que a su vez estaba vinculado a la Junta Democrática, un movimiento clandestino que buscaba la forma de derrocar al régimen franquista. Formaba parte de ese grupo universitario que organizaba las asambleas y las reuniones.

Mariano Hernández Monsalve recuerda que en ese momento se produjo una situación muy tensa con el Rector y Catedrático de Ginecología Del Sol una persona muy despectiva y engreída. “Entre los alumnos nos habíamos puesto de acuerdo para no entrar a sus clases, que eran a las 9 de la mañana, así la situación siguió empeorando y una mañana un grupo de alumnos se fue a comprar huevos y a la salida de la clase a la que acudía, aunque estuviera vacía, le llovió una docena de huevos. Fue una situación que colmó el vaso, pero no la única causa por la que cerraron la universidad ya que el movimiento contestatario activo, venía de lejos: días de huelga, manifestaciones y distintos tipos de protestas. En ese momento, el ministro de Educación de Franco era Martínez de Esteruelas que al día siguiente decretó el cierre de la Universidad.  Así se inició la Universidad Paralela y muchos de los estudiantes de otras provincias no se marcharon a casa se quedaron y las clases cada día se organizaban en un punto distinto de la ciudad, con el boca a boca, pues en esa época no había móviles. En esos encuentros en un contexto fuera de la universidad se intercambiaban apuntes, libros y documentos, con la ayuda también de profesores titulares y los llamados PNLs – gente más joven con espíritu más democrático-. En aquel momento -añade- muchos de los alumnos por supuesto eran de Valladolid, algunos de familias conservadoras, pero a estos también les pareció muy mal el cierre de la Universidad. Así que, de una forma templada se pusieron a nuestro lado. No entendían que por una protesta y un grupo de estudiantes rojos privaran a sus hijos de recibir clase”.

Se trataba del tardo franquismo, como lo han llamado, advierte Mariano Hernández Monsalve, pues ese mismo año en noviembre Franco moría en su cama. “Eran tiempos de pretransición donde había también mucha represión. Pero esta Universidad Paralela ayudó a que la ciudad se abriera mucho más y se hablará en las casas, en los bares, y en la calle sin tanto miedo, se preguntaban a dónde nos llevaba este régimen político. Fue muy interesante y sirvió para sensibilizar a las personas y familias que estaban más cercanas a la dictadura. Iniciaron un punto de vista más crítico.”

Cuenta sus primeras experiencias como psiquiatra siendo todavía un estudiante y como cambiaron las cosas con la entrada de la democracia, “fue un momento de ebullición, …hasta llegar a la salud mental comunitaria y las psicoterapias, la humanización y los derechos de los pacientes. Avances históricos que ahora están en la cuerda floja a falta de una inversión seria”.

Mariano Hernández Monsalve es uno de los sabios y veteranos de la psiquiatría en España -presente en la presentación del libro Jorge Tizón “La reforma psiquiátrica, el porvenir de una ilusión”- llamaba también al decrecimiento para que la sociedad no involucione y caigamos en manos del modelo neoliberal o el capitalismo salvaje que finalmente avoca a la población general a una psiquiatría para pobres. El profesor considera que es necesario cambiar de rumbo para volver a una sanidad comunitaria y solidaria, así que necesita más recursos y modernización. En otro caso, solo los ricos podrán costearse un buen tratamiento psiquiátrico.

El Ministerio de Sanidad actualmente está planteando desarrollar planes de salud mental para todo el país. “En las distintas comunidades autónomas hay mucho por hacer. Actualmente existen muchos dispositivos que funcionan a medio gas y centros ambulatorios que no actualizan ni el personal ni renuevan los programas. Por eso la situación es que haya riesgo de involución, además hay gente que pretende que el gasto nuevo que se haga sea en unidades de hospitalización a la antigua usanza”.

Con relación a la política Mariano Hernández Monsalve comenta el avance de la extrema derecha. La entrada de Trump en Estados Unidos exige un desafío para ver cómo nos apañamos para oxigenar esta situación y dar pasos para romper con estas inercias regresivas, afirma. “Confió en que la gente ante el susto de la que podría venirnos encima -espabilemos y sepamos vincularnos a proyectos verdaderamente transformadores: democráticos, comunitarios y solidarios-. El desafío está abierto, aunque los poderosos cuenten con demasiado poder económico y financiero”.

Le preguntamos también por el diagnóstico psiquiátrico de estos personajes. “Aquí no puedo aplicar ningún diagnostico en términos ciudadanos es una historia moralmente impresentable. Lo más que puedo hablar es de la tiranía, el narcisismo de personajes que están engolados e hipertrofiadas en su poder, cuando alguien tiene tanto poder como están aunando político y financiero, que ponen al servicio del crecimiento de sus propios negocios, …la población no está pensando que es acosta de todos los demás.  Es la explotación del hombre por el hombre, como se diría en términos Marxistas, hay entidades con mucho poderío para seguir haciéndose con el control directa o indirectamente de los Gobiernos, que teóricamente son democráticos, pero cada vez tienen más cercenada su posibilidad de desarrollo autónomo y finalmente están al servicio de las necesidades y voluntades de otra gente, que no son el de su propio pueblo”.

“Por eso es importante celebrar y reflejar el valor de la memoria histórica de este acontecimiento universitario; porque nos sirve para aprender y mantener el gusto por el espíritu solidario y generoso, la perspectiva de una utopía que no eran meras quimeras, sino un sentimiento real de un cambio para mejorar la sociedad colectivamente. Hay que transmitir a las generaciones futuras ese acontecimiento porque se demostró que era posible la transformación, en esa ocasión se pudo por qué no ahora”, concluye el psiquiatra.

-Seguidamente, nuestra corresponsal de cultura Pura Cuenca Roy nos recomienda leer Guerra y paz de Tolstói.

En los últimos tiempos nos están acostumbrando a escuchar reiteradamente dos palabras guerra y paz. Ojalá solo se hablara de paz y hubiésemos dejado la guerra como algo que nos cuentan solo en los libros. Por ello como si se hubiera cumplido mi deseo os recomendaré el libro Guerra y paz de León Tolstói.

Guerra y paz se publicó entre los años 1865 y 1869. A lo largo de sus centenares de páginas, Tolstói nos cuenta el relato épico de cinco familias rusas durante la invasión napoleónica. Obra monumental, que incluye a más de quinientos personajes históricos y de ficción, Guerra y Paz es una obra que invita a la reflexión sobre diversos aspectos de la condición humana.

Guerra y paz cautiva porque contiene esos problemas filosóficos eternos que preocupan a todos los humanos: ¿qué significa el amor o qué es el mal? como cuando Bezujov en el libro se pregunta por qué la gente mala se agrupa tan rápidamente y la gente buena no», se preguntaba en el periódico EL MUNDO Irinia Petrovitskaya, profesora de literatura en la Universidad Estatal de Moscú y experta en la obra de Tolstoi.

Este clásico de la literatura universal se ha traducido varias veces al español. Según Mario Vargas Llosa, el escritor ruso nos enseña en Guerra y paz que pese a todo lo malo que hay en la vida, la humanidad va dejando atrás, poco a poco, lo peor que ella arrastra. Ojalá fuera así.

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